Esto Pareciera Ser Hoy El Futbol Infantil Acá Recopilamos Lo Que No Debería Ser ¡Se Dice Que Se Quiere Cortar De Raíz La Violencia En El Futbol¡- La Raíz No Hay Que Cortarla Hay Que Alimentarla De Buenos Ejemplos - La Raíces Son Los Chicos Del Futbol Infantil Que No Entienden Como Un Juego Placentero Pasa A Ser Una Disputa Entre Adultos - Quienes Muchos De Estos Les Han Robado El Juego Que Les Pertenece – Lógicamente No Son Todos – Son Pocos Y Esos Pocos Dañan Lo Que Muchos Hacen De Corazón.
"Debemos actuar urgentemente para frenar la locura que nos acosa", advierte el editorial de la Federación de Escuelas de Fútbol Infantil. La FEFI es una de las ligas más poderosas para pibes de entre seis y doce años de edad, antes del ingreso a los clubes grandes. "Está entre nosotros hacer de esto la arena romana y matarnos entre todos…o moldear desde hoy ese lugar para…que los nenes jueguen un partido de fútbol sin ver la degradación que algunos nos quieren imponer", agrega el editorial, correspondiente al número 311, del 30 de junio pasado.
El editorial advierte sobre "clubes que truchan jugadores", "sinvergüenzas que enseñan en un vestuario a mentir y a estafar a nenes de siete, ocho o doce años" haciendo jugar entre sí a niños "hasta cuatro años más grandes", "falsos matones que no les importa el pánico que producen en las criaturas" y clubes "que quieren ganar como sea, presionando árbitros, retrasando jornadas, no haciendo jugar los tiempos reglamentarios a cada nene y mandando a golpear".
Se trata, acaso, de la contracara del fenomenal éxito del competitivo fútbol juvenil argentino, seis veces campeón mundial Sub 20, cinco en los últimos doce años. Los Sub 20 argentinos, en realidad, ya son casi "veteranos" curtidos en la competencia . La "fabricación" de los cracks comienza desde mucho antes. Superar esa prueba es el primer escalón. El descubridor de Riquelme, Jorge Rodríguez, contó una vez un golazo que hizo Román de muy pibe eludiendo rivales mientras lloraba por los retos de su padre. Otros no pueden hacerlo. Como podría ocurrirle tal vez al arquerito de seis años que, en su segundo partido "oficial" en la Liga de FEFI, tomó un balón apenas afuera del área y le cobraron mano:"boludo, qué hacés", le gritó su entrenador, desencajado.
La escena (contrarrestada por otras realmente más cálidas, como la de un árbitro que hizo jugar a una niña down) fue vista por un corresponsal de medios extranjeros que prepara estos días un artículo para la revista española La Clave. España, justamente, es el lugar ideal para llevar a estos nenes antes de los doce años. Si llegan con más de doce, ocupan plaza de extranjero y no pueden competir en ligas juveniles. Por eso ya están allí haciendo pruebas el hábil zurdo Gastón Videla y el goleador Laureano Ludueña, llevados por unos abogados de Barcelona. Tal vez sigan los pasos de Federico San Millán (12 años, fichó con Getafe), Germán Pacheco (15 años, dejò Vélez y se fue al Atlético de Madrid) y Lucas Trecarichi (16 años, en Sevilla). Trecarichi, que hoy tiene una cláusula de rescisión de contrato que supera los 3 millones de euros, había sido fichado primero por el Leganés, en un Mundial Copa Danone Sub 12, el mismo en el que el Barcelona de España adquirió al juvenil estrella mexicano Giovanni Dos Santos. Los pibes, y más aún los clubes, sueñan con el modelo Messi, que llegó por monedas a los 13 a Barcelona y que hoy vale 150 millones de euros.
El camino a la fama tiene sus obstáculos. Para un futbolista precoz, el principal obstáculo es el de tener que someterse a la voluntad de los demás.
La Declaración Universal de los Derechos del Niño indica, entre otras cosas, que “el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones”. También especifica que “no deberá permitirse al niño trabajar ni dedicarse a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación”.
Sin embargo, si nos damos una vueltita un sábado a la tarde por algún club de barrio, nos daremos cuenta de que el fútbol infantil es una verdadera picadora de carne. Es lo más parecido al circo romano, donde los gladiadiores luchaban contra los leones en la arena. La diferencia está en que, en este caso, el “guerrero” es una criatura de apenas… seis? ocho? diez años?
Algunos padres suelen tener esa maldita costumbre de proyectar en los hijos sus propias frustraciones: “Quiero que estudies en la universidad y te recibas. Tenés que aprovechar esa oportunidad que yo no tuve”. Otros prefieren que sus hijos sigan el mandato familiar: “Tu abuelo fue médico, tu padre también… ¿Cómo es que no vas a estudiar Medicina?”. Y otros mandan a sus hijos a la escuelita de fútbol, con la esperanza de que algún día se convierta en futbolista profesional, lo fiche algún club de Europa y los salve económicamente.
Todo niño tiene derecho a divertirse. Pero en esta cruel carrera por convertirlos en superhombres, el deporte pierde todo sentido lúdico. Y eso resulta bastante nocivo para un chico en plena edad de crecimiento.
En las Divisiones Inferiores de cualquier club, los futbolistas menores de edad, pese a no ser profesionales, viven y crecen con la misma exigencia que un deportista de primera línea. Algunos llegan a entrenarse hasta seis horas por día. Otros abandonan el colegio. Y los que vienen del Interior del país, viven aislados de sus familias.
Un documental dirigido por Sergio Iglesias recorre el camino de las infantiles y presuntas estrellas futbolísticas de fabricación argentina a través de imágenes in situ: una final de primera división, el proceso selectivo de los pibes de Boca Júniors y Estudiantes de La Plata, un cazatalentos seduciendo a un padre para que deje a su hijo de 11 años vivir a 600 kilómetros de su casa en una pensión con otros chicos y otras imágenes muy bien editadas construyen un relato que por momentos estremece.
El documental se presentó en el Concurso Iberoamericano de la serie DOCTV IB patrocinado por SERTV de Panamá en el marco del1º Programa de Fomento a la Producción y Teledifusión del Documental Iberoamericano en septiembre de 2007. Acá un fragmento:
El Programa DOCTV IB busca estimular al intercambio cultural y económico entre los pueblos iberoamericanos, la implantación de políticas públicas integradas de fomento a la producción y teledifusión de documentales en los países de la región y la difusión de la producción cultural de los pueblos iberoamericanos en el mercado mundial.
DOCTV IB es posible a través de la conformación del Fondo DOCTV IB y la Red DOCTV IB con la Coordinación de la Secretaría Ejecutiva de la Cinematografía Iberoamericana – SECI, por medio de la Secretaria do Audiovisual do Ministério da Cultura do Brasil.
La Red DOCTV IB está formada por Polos Nacionales de Producción y Teledifusión de Documentales. La implantación de cada Polo Nacional se da por medio de la asociación estratégica entre autoridades audiovisuales, emisoras públicas y privadas de televisión y asociaciones de productores independientes de los países participantes.
DOCTV IB es un programa de la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamerica (CAACI).
Argentina y su fábrica de fútbol es un documental sobre el universo del fútbol infantil en el que prácticamente no se ven niños. La cámara y la atención del director Sergio Iglesias están puestas sobre los buscadores de talentos de los grandes clubes, que recorren el país en busca de alguien "diferente", y sobre el país que deposita en sus hijos jugadores todas sus expectativas de realización y ascenso social.
Son estos cazatalentos quienes deben encontrar los candidatos al puesto del futuro crack-que-vale-millones. La invitación es casi indeclinable, aunque el aceptar provoque su aislamiento, desarraigo y la separación de la familia. Los niños prácticamente pasan a vivir en los clubes, donde se someten a una rutina casi militar. A los 18 años, pueden ser ídolos. O pueden sentir precozmente el amargo sabor del fracaso profesional.
Este juego de sueños, conflictos y decepciones está plasmado en el documental, que es el segundo que se verá en el ciclo DOCTV Ibero-América, que produjo y exhibirá en emisoras de televisión de todo el continente, los trabajos realizados en 15 países de América Latina y la península ibérica.
En una entrevista exclusiva aTerra Magazine por e-mail, Sergio Iglesias explica cómo eligió el tema, las dificultades que enfrentó y su relación personal con el universo del fútbol, ya que posee un hijo jugador. A continuación, el reportaje:
Terra Magazine: Lo que más llama la atención en el documental es que los chicos no hablan, no son entrevistados, aparecen poco. ¿Es una manera de enfatizar su alienación, la posición pasiva de ellos en la "fábrica de fútbol"?
Sergio Iglesias:Fue un tema que me lo replanteé mucho antes de rodar. Estaba encarando una película con una mirada crítica a la utilización de esos niños para la diversión, negocio, proyección de sueños, especulaciones¿ como quieras llamarlo; y sentía que en algún punto estaría haciendo lo mismo, es decir, yo realizaba una película, por la cual me pagaban y ganaba un cierto dinero, con la utilización de esos niños que quieren jugar a la pelota. Era muy atractivo, siempre funcionan los chicos en un filme, pero intuía que aquí no estaba bien mostrarlos. ¿Se entiende? Aunque fuera un documental sobre el fútbol infantil, los protagonistas somos los grandes: Los técnicos, los árbitros, los seleccionadores, los cazatalentos, dirigentes y sobre todo nosotros los padres. Luego de tomar la decisión, tuve que pensar en una puesta de cámara para el documental y me atrajo esta idea de realizar una película sobre fútbol infantil y no mostrar a los infantes. En el único momento que muestro chicos de diferentes lugares del país, es en la introducción, porque se los ve solos, sin la mirada ni la presencia de un mayor, juegan y se divierten. Entonces, lo que comenzó siendo una decisión ética devino en estética.
Terra Magazine: Todos sabemos lo que pasa con los jugadores que triunfan. Pero ¿qué pasa con los que fracasan, con la "materia prima" no aprovechada?
Sergio Iglesias:El deporte te hace sentir un ganador a muy temprana edad, pero también el peor a muy temprana edad y ahí está el mayor de los conflictos. Generamos todo el tiempo ilusiones triunfalistas a través de todos los medios, es un bombardeo constante. Todo se ha transformado en Bailando por un sueño, alimentamos a las fieras con hambre de triunfo pero no las preparamos para las derrotas; y así estamos generando un país y una sociedad llena de seres frustrados y/o perdedores (como los llama el sistema). Toda fábrica tiene un descarte considerable, pero en ésta (como en cualquier deporte) estamos hablando de jóvenes que a los 17/18 años ya fracasaron; y es terrible. Creo que son pocos los que revierten esa condición, el resto formarán parte de los miles y miles que inclinarán la cabeza.
Terra Magazine: ¿Cómo fue la elección del tema del documental? ¿Ud. tiene un interés personal en el asunto?
Sergio Iglesias: Tengo un hijo de 12 años que juega en una escuelita de fútbol infantil desde los 7 años y además practica básquet. Es muy deportista y a mi eso me agrada mucho, pues considero que el deporte es un muy buen complemento en la formación de una persona, y más si es colectivo. Él me introdujo en ese mundo increíble del fútbol infantil, domingo a domingo fui descubriendo a todos los protagonistas de este juego, que precisamente no eran los chicos. En un principio, todo era muy simpático y pintoresco, luego, llegué a detestar muchas situaciones, me di cuenta que no es muy lindo. Y así quedó reflejado en el documental, los primeros 10 minutos es todo muy simpático y pintoresco, luego comienza la transformación, los conflictos, las dudas. Y como el DOCTV IB seleccionaba un proyecto de documental que proponga una visión original a partir de situaciones, manifestaciones y procesos contemporáneos de la diversidad cultural de la República Argentina, qué mejor que esta fábrica.
Terra Magazine: ¿Hubo alguna resistencia de los clubes en abrir sus puertas para las cámaras?
Sergio Iglesias:Sí, River Plate cerró sus puertas luego de abrirlas. Tuvimos dos encuentros de preproducción con los coordinadores del área infantil, psicólogo y asistente social, proyectamos el cronograma de rodaje con ellos y el día anterior a la primer fecha nos suspendieron todo sin dar ninguna explicación. Boca costó bastante pero luego se abrieron y no presentaron mayor conflicto y Estudiantes de La Plata, que era el último campeón argentino, no tuvo ningún problema en que nos instalemos y filmáramos lo que quisiéramos y como quisiéramos.
Terra Magazine: Para finalizar, ¿podría hablar un poco de sus trabajos anteriores?
Sergio Iglesias:¡¡¡De mi trabajo anterior!!! Pues La fábrica... es mi segunda realización como director. Mi opera prima, que me dio muchas satisfacciones, se llama "Bialet Massé, un siglo después" terminada y estrenada durante 2006. Es un largometraje documental de 91 min. basado en un informe escrito por este tal Bialet en 1904 sobre el estado de la gente en el interior del país. Para dicho documento de 1500 carillas, Bialet Massé recorre 12 provincias a lomo de burro, carretas y algunos pocos trenes. Cien años más tarde, durante 2004, con un auto y una cámara salgo a recorrer este mismo país, presentando un paralelismo entre aquellos escritos y el presente. La película fue más que presentar un país un siglo después, además de descubrir a este desconocido Bialet por toda una sociedad, presenta respuestas a una serie de tristes y penosas situaciones reiteradas a lo largo de nuestra historia tercermundista.
La agresión a un árbitro por parte de la madre de un chico que juega en el fútbol infantil, actualiza la polémica sobre la violencia de los padres y la presión hacia sus hijos.
La Plata - El hecho en cuestión se produjo hace una semana en la cancha del club Las Mandarinas de Brandsen. Las divisiones del equipo local se enfrentaban esa tarde con el platense Alumni.
Durante el partido de la categoría 97, un chico de Las Mandarinas cayó y el juez ordenó seguir el juego La madre de ese chico de 10 años entró a la cancha para asistir a su hijo y le pegó cachetazos al árbitro, que decidió dar por concluido ese partido y suspender el resto de la jornada.
LIFIPA le impuso al club Las Mandarinas una multa de 300 pesos, un año de suspensión al director técnico, y a la madre agresora le prohibieron ingresar a la cancha durante un año.
El árbitro que sufrió el golpe es Bruno Amiconi quien señaló que el técnico es el verdadero responsable del incidente porque no "paró" a la madre y porque lo amenazó.
En diálogo con Radio Provincia, dijo que "el fútbol infntiles lo más hermoso que hay porque los chicos van a divertirse", pero agregó que "el problema es que los padres van a descargarse; se vuelven locos; van a una cancha de fútbol infantil a desquitarse".
El árbitro de la LIFIPA reveló que muchas veces se puede escuchar a un padre decirle al hijo "¡andá y partilo!", para que le pegue a un contrincante.
Lo que sigue es una nota publicada -el pasado lunes 17- en el suplemento Líbero de Página 12. Su autor es Rubén Rossi, el ex jugador nacido en las inferiores de Colón de Santa Fe, campeón mundial juvenil 1979 y actualmente entrenador de divisiones inferiores.
Decidimos postearla en nuestro blog porque nos pareció impecable y además representa buena parte del espíritu de FUTBOLRUSO, mucho de aquello que venimos pregonando desde hace más de dos años por este medio. Ojalá nos ayude a fortalecer el debate para seguir intentando mejorar ciertos aspectos grises del actual fútbol argentino.
El miedo a jugar
“El fin justifica los miedos” (El personaje “Burro”, de la película Shrek)
En el mundo actual, moderno, globalizado, el miedo parece ser el común denominador a la hora de vivir. Y aunque parezca mentira, el miedo también se apoderó del fútbol, juego, si los hay, de niños y jóvenes. Ya se sabe que cuando uno le tiene miedo a algo corre, no juega, y esa negación al juego en sí es la que se advierte en el presente, se debe comprender que en esas edades se “pierde” si no hay formación por más que se “gane” en el resultado deportivo.
Como todos saben, miedo y juego son dos estaciones demasiado lejos una de la otra, y en la niñez, el miedo produce sensaciones que nada tienen que ver con la alegría, la diversión, la espontaneidad y mucho menos la creación. Los niños son los principales “maestros” de otros niños en cosas nada frívolas, como el aprendizaje de distintos juegos. ¿Existe algo más patéticamente ocioso que los esfuerzos de la mayoría de los adultos por enseñar a los niños a jugar a las bolitas, la escondida o el propio fútbol? Como si los frecuentes compinches de juegos no les alcanzaran para esos menesteres pedagógicos.
¿Alguien me podría explicar cómo se puede aprender desde la amenaza, desde la sanción, desde la solemnidad, desde esa seriedad propia de los adultos avenidos a directores técnicos, en muchos casos más por ocasión que por vocación? El temor a perder de los padres se traslada a los dirigentes, aquéllos a los entrenadores, éstos a los niños-jugadores, los verdaderos protagonistas, y bien se sabe que nadie progresa desde el miedo, pues éste, como el nogal, no deja crecer nada bajo su sombra.
Soñamos con un fútbol que, siendo serio, jamás se vuelva grave. La seriedad no necesita del miedo. Cuanto más alegre es la seriedad, más eficiente y convincente es, pues por fundamentales que sean los conceptos futbolísticos que se deben aportar, indudablemente su importancia efectiva no reside solamente en ellos sino en el modo en que los niños y jóvenes aspirantes a futbolistas los asimilan y los incorporan a su forma de entender, practicar y desplegar su propio Juego. Es un deber imprescindible comprender como docentes deportivos que el error que comete un niño en un partido es sólo un momento en la búsqueda de ese saber indispensable que se necesita para poder jugar bien al fútbol.
Estoy absolutamente convencido de que el mayor crimen que se puede cometer contra la auténtica naturaleza del fútbol es jugarlo mecánicamente. No hay nada peor que un futbolista extremadamente automatizado, burócrata, obediente y que esa sumisión se deba al miedo que le inspira e infunde su entrenador, sin imprimirle a su juego su propia concepción del mismo, como si el juego fuese cosa de ese señor parado al lado de la línea de cal que si precisamente se dedica a algo, es a no jugar.
La palabra autoridad proviene etimológicamente del verbo latino augeo, que significa, entre otras cosas, “hacer crecer”. Y para hacer crecer a un niño o a un jovencito en fútbol sólo se necesita de dos factores: afecto y sabiduría, cualidades que le otorgan a quien las detente la mayor autoridad que puede poseer un “ayudador” en esas edades formativas.
No hay caso: todo lo que en la infancia es jugar no es otra cosa que experimentar con el azar; jugando, los niños van encontrando su vocación, sea ésta la de mecánico, médico, astronauta o futbolista, vocación que es una forma de amar la vida y un arma precisamente para luchar contra el miserable miedo a vivir, ese miedo que, como dice el personaje mencionado, está justificando todos los fines.
He observado y observo distintos tipos de entrenadores; como en toda actividad, existen los muy buenos, los regulares y los malos, pero parece ser que en los últimos tiempos un número excesivo de entrenadores de divisiones inferiores han asumido un excluyente compromiso con los resultados deportivos, al “ganar como sea”, porque creen que en ese triunfo efímero sus jugadores se capacitarán para jugar en Primera División, ignorando que el miedo a jugar de los niños de hoy sólo les hace perder a los hombres de mañana el valor para ganar.
El mundo del niño es diferente del mundo del adulto; para que progrese hay que ofrecerle varios modelos, infraestructuras y pruebas distintas de las del adulto .En otras palabras: hay que respetar su mundo. También se aprecia subrayar que "si alegría y amargura en el deporte son sinónimos de victoria y derrota, ello en general depende de la influencia del adulto".
Derecho de practicar el deporte sin ninguna diferencia (sexo, aptitud, características físicas): Todos los niños deberían poder practicar el deporte en cualquier asociación deportiva.
Ejemplo positivo: los clubes de natación y los grupos de no competición.
Ejemplo negativo:los niños obligados a quedarse sentados en los deportes colectivos.
Art. Nº 1: El Honorable Concejo Deliberante de San Pedro, se dirige al Presidente de la Liga Infantil de Fútbol de San Pedro, Sr. Omar Paparini, para que a partir de la temporada 2009 tengan a bien campeonatos con la metodología de todos contra todos, con sumatoria de puntos y donde el campeón sea el que mayor puntos acumulo durante el mismo. No realizando campeonatos donde haya equipos que clasifiquen para instancias superiores y otros queden fuera de competencias, en ninguna de las categorías con las cuenta la Liga, evitando situación que a veces lleven a los niños a sentirse fracasados por el solo hecho de perder un partido de fútbol.
Art. Nº 2: Solicitar que en caso de igualdad de puntos, sean consagrados como campeones todos los equipos que lograron igualar en la sumatoria de puntos en la primera posición, en todas las categorías en las que se divide el fútbol infantil en San Pedro.
Art. Nº 3: Solicitar los clubes que participan de los torneos de la Liga Infantil, que cuando en un campo deportivo, al finalizar la temporada futbolística, un equipo que se consagre campeón de una categoría, invite al equipo con el cual deba jugar según el fixture, a realizar la vuelta olímpica, y que la premiación no se realice dentro los campos de juego sino en otro ámbito y en días diferentes a las competencias.
Art. Nº 4: Solicitar a las autoridades de la Liga Infantil de Fútbol, que al tomar conocimientos de hechos de violencia dentro de los campos de juego, se suspenda todos los partidos a disputarse en el escenario donde se produjo el hecho, y que además se dé inmediata intervención a las autoridades policiales o judiciales, y que los informes correspondientes sean con copias a las autoridades mencionadas, para que efectúen la correspondiente investigación y sanción de los culpables de originar o cubrir los hechos de violencia.
Art. Nº 5 Repudiar desde este Cuerpo, los hechos de violencia producidos dentro los campos de juego del fútbol infantil, los días 18 de octubre y 1 de noviembre, y que se tomen las medidas necesarios, para que nunca mas, se produzca hechos de violencia dentro un campo de juego, donde participen menores en el ámbito de un partido de fútbol.
Las escuelas de fútbol están abiertas a todos, incluidos los niños con alguna discapacidad o trastorno físico como asma, alergia, Síndrome de Down, hiperactividad o sordera. Esas alteraciones no les impiden de jugar al fútbol. El deporte mejora su relación con los demás, y les dan más seguridad en sí mismos. El Unicef reconoce que el fútbol es un instrumento educativo valioso que puede ayudar a los niños a superar traumas y frustraciones. Niños mayores pueden recuperar la infancia “perdida” a través del fútbol. Unicef utiliza el fútbol de muchas formas y en muchos países, para educar a los niños en sus relaciones con los demás, a divertirles, a protegerles de la violencia, de los abusos, y de otros males, y a concienciarles acerca del Sida, etc.
La AFA dentro de los estadios y el Ministerio de Seguridad dentro y fuera de los estadios de futbol Y en esa conversación se me ocurrió decir: - Entonces cuidemos nuestro Fútbol Infantil para que no se meta la violencia en nuestros clubes de barrio . . . y vinieron estas respuestas: - Vamos en el mismo camino - No se sanciona económicamente a los responsables de insultos y agresiones físicas a los muchachos que hacen de jueces - En un par de años vamos a tener un muerto y allí reaccionaremos - Ya sacaron "un fierro" en un partido de otro Club de Barrio y el Juez tuvo miedo de informar - Todos saben, nadie informó - Y sucede en todas las Ligas de Futbol Infantil de todas las localidades del Gran Buenos Aires y Capital Federal
Daniel H. Spagnolo
"INFORME ESPECIAL" Diario La Nación 10 de agosto de 2009
El baby fútbol vive una influencia creciente de innumerables presiones: hay casos de padres que golpean a los entrenadores y a los árbitros, clubes que se roban jugadores, partidos con presencia policial y empresarios que aprovechan la ansiedad familiar.
Canchitas convertidas en ollas a presión, jugadas en busca de un escape, campeonatos transformados en competencias descarnadas y cargados de intolerancia, a la vez. Locura, desesperación y violencia en las puertas mismas de la infancia. Sucesión de imágenes de pequeñas peleas en las que los más grandes muestran todas sus frustraciones. El fútbol infantil, una excusa.
Unos pasos más allá del círculo central el pibe salta en busca de un centro endiablado. Salta, y con un leve toque de su pecho ahuecado hace caer la pelota junto a su pie derecho. Tiene nueve años y levanta la cabeza para ubicar a sus compañeros como si fuera Riquelme. Hace exactamente lo que tiene que hacer. Pero justo en ese momento escucha un grito imperativo, casi rabioso: ¡¡¡Pegale!!!.
Es la inconfundible voz de papá que quiere que el nene, además de la maravilla que ha hecho, firme el gol con su apellido. Pero el hijo pródigo se abatata, se aturde. En esa mínima fracción de tiempo la voz paterna y la voz de ese nosotros que es el equipo se le han mezclado y no lo dejan decidir. Entonces le quitan la pelota.
Sabado a la tarde en cualquier barrio de la zona metropolitana. Sábado 19 de noviembre a las 17 en La Paternal. Promedia la jornada en la que se enfrentan las categorías infantiles de Villa General Mitre, el local, y Mataderos Juniors de la liga del FEFI. Maximiliano Fernández, el árbitro , bufa: "Una jornada de huérfanos sería ideal. Los chicos vienen a divertirse, los padres convierten esto en un trabajo".
HOY, EL CARTEL DE “SEAMOS AMIGOS” FUE REMPLAZADO POR EL DE "SEAMOS LOS MEJORES"
¿CAMPO DE JUEGO O CAMPO BATALLA? El correlato de este cambio, por supuesto, también está en las canchas, donde los pibes ya no van a divertirse, sino a ganar. La presión por el resultado es tan grande, que desde edades muy tempranas sufren con rigor de profesionales.
El panorama es desolador: entrenadores que gritan, padres que gritan, madres que insultan a los chicos del otro equipo, jugadores que no saben aún atarse los cordones pero ya aprendieron a pegar el codazo cuando el árbitro no los ve o a caer como Vic Morrow en Combate cuando la pierna de un rival le roza la propia.
Los chicos que pierden se van llorando, se niegan a saludar al ganador y entran al vestuario pateando la puerta, gestos todos que son celebrados por padres, tíos y entrenadores como demostración de guapeza, virilidad y hambre de gloria. El discurso oficial que divide al mundo en “ganadores” y perdedores”, encuentra en la inocencia de los chicos un terreno demasiado fértil.
Quien sabe que situación inconsciente o consciente a veces pasa por la mente de una persona que quiere ser entrenador de Fútbol Infantil. Qué lo lleva a tomar ese "puesto"?, porqué quiere serlo?, porqué se ofrece?, Cual es su objetivo?...y Cuál es su necesidad, deseo, fantasía?
Una vez por semana me reunía con los padres de los niños que concurrían al Club y formaban parte del "plantel", la mayoría, madres, se quejaban porque sus hijos no jugaban los domingos a pesar de venir todos los días a practicar. Tamizaba, analizaba la información y hablaba con los técnicos…la respuesta de uno de ellos, le da título a la nota de hoy…
Cual era la idea del técnico? Poner a los técnicamente más capacitados para ganar el partido (y por ende el campeonato) y dejar al resto o en su casa o en el banco de suplentes. Ver a los niños sentaditos en un banco, en pantaloncitos cortos en invierno, observando como sus compañeritos de fútbol se divertían jugando y ellos sin poder jugar…no agrando la situación y pido perdón si ofendo a alguien , pero se me asemejaba al holocausto Nazi …y Hittler vociferando al lado de la línea de cal…
"Hay una anécdota que se repite, pero que vale la pena hacerlo porque refleja bien el interés de los padres", comenta Gastón y la comparte: "Un partido saqué a un chico que estaba jugando de titular todos lo partidos, porque ese día no estaba jugando bien. Lo saqué y ganamos, pero cuando terminó el partido, el padre me preguntó por qué lo había sacado".
Él le respondió recordándole que su hijo tiene once años y que los que están afuera son compañeros y amigos del chico, que para ellos es un juego y por eso quieren jugar.
"Hay veces que sacás a los pibes y los padres se empiezan a fastidiar, se levantan; hasta hay quienes se van de la cancha. Esto es una carnicería", afirma Gastón, que además es sobrino de Ramón Madoni, quien descubrió a varios de los futbolistas que jugaron el último Mundial de Alemania con la celeste y blanco.
“Algo anda mal en el fútbol de menores”, señala Sergio Batista, entrenador de la Selección de Argentina Sub-20. Y agrega: “un técnico de chicos de ocho años dice que a la noche, después de cada partido, debe tomar una pastilla para poder dormir. Estamos todos locos”.
Batista refería que hay entrenadores de divisiones inferiores que le piden no convocar jugadores de su club a la selección porque los necesitan para jugar y ganar, porque si no muestran resultados, los echan a ellos.
“Todos los domingos se puede observar mujeres que insultan a los árbitros o padres que increpan a los niños”, aseguró Pablo Lerda, presidente del club cordobés Unión San Vicente.
El presidente del club cordobés Unión San Vicente, Pablo Lerda, en diálogo con Cadena 3 se mostró muy angustiado por el episodio registrado el pasado fin de semana pasado y señaló que esta clase de hechos se registran casi todos los domingos.
Un partido de fútbol infantil se convirtió en una batalla campal como consecuencia de la violencia fuera de control de un grupo de padres.
Los incidentes se produjeron durante el encuentro "amistoso" que disputaban los equipos de La Docta y Naranja Acosta, cuando un hombre insultó a un niño que estaba jugando el partido y eso provocó la reacción de la madre de éste.
Si nos damos una vueltita un sábado a la tarde por algún club de barrio, nos daremos cuenta de que el fútbol infantil es una verdadera picadora de carne. Es lo más parecido al circo romano, donde los gladiadiores luchaban contra los leones en la arena. La diferencia está en que, en este caso, el “guerrero” es una criatura de apenas… seis? ocho? diez años?
Durante los últimos cuatro años, el fotógrafo de Clarín, Fernando de la Orden, ha recorrido gran parte de los clubes de barrio porteños. En sus fotografías queda reflejada una realidad, a veces incomprensible, que ocurre cuando la diversión de los chicos queda oscurecida bajo la sombra de los intereses de los adultos. Peleas entre padres, excesivo fanatismo y escabrosos intereses económicos, son protagonistas en un mundo que los pequeños futbolistas ni siquiera están preparados para comprender.
Como dice Fontanarrosa, en el prólogo el libro “intenta recuperar el placer del juego por el juego mismo, el juego como finalidad en si”. Y finaliza “nadie tiene derecho, se me ocurre, a frustrar los sueños de un pibe”.
Seleccionamos algunas frases destacadas por el libro que nos invitan a pensar:
• Una cosa es tener un hijo al que le gusta el fútbol y que además juega bien y otra, muy distinta, es formar a un crack, con todo lo que eso significa.
• El problema no es la competencia en si, sino lo que los adultos hacemos con esa competencia. ¿El objetivo siempre es ganar?
• Hay veces en que los nenes se quedan mirando a un loco desaforado que no entienden que sea su papa, enojado porque su hijo sacó mal un lateral.
• Cuando gana el equipo contrario, los padres empiezan a echarle la culpa al referí y no se fijan que los que ganaron también son chicos.
• (Algunos técnicos) como cobran, tienen que ganar. Si no, los echan del equipo. Y adquieren prestigio ganando campeonatos. Frustran pibes, pero ganan campeonatos.
• ¿Será posible que un chico que no llega a los 10 años pueda soportar la carga de ser el sostén económico de una familia jugando al fútbol? Que diferencia hay entre eso y la explotación de menores y el trabajo infantil?
" Hay que educar desde la más tierna infancia para la convivencia. Más allá de un resultado deportivo. Queremos lograr futuros hombres de bien. Un niño que gana el deporte es un hombre que pierde el vicio."
"Hay que tratar al niño como un existente que se está construyendo, evitando que el grado de competitividad sea tan alto que llegue a ahogar el carácter libre y espontáneo del niño."
Quienes han transitado gran parte de su vida en la actividad deportiva, observan con actual preocupación el desarrollo del deporte infantil, en el ámbito mundial, a través de organizaciones de campeonatos deportivos al margen de la escuela y promocionándolos similarmente al modelo del deporte profesional,que responde sólo a los intereses de los adultos ignorando las necesidades lúdicas y evolutivas de los niños.